Capítulo 24. Quien maneja los hilos hace un desastre
Portia sonrió a ambos hombres y los invitó a la mesa.
—Espero que tengan hambre, mandé a preparar la comida favorita de Leonid.
—Gracias Portia.
— ¿De qué cariño? Sabes que me gusta atenderte.
La mirada de Alexey estaba sobre Portia que la seguía como si estuviera hipnotizado y Portia de nuevo le sonrió.
—Perdón, ¿me dijiste tu nombre?
Alexey se quedó un segundo en blanco aun con la boca abierta, ahora Leonid arrugó las cejas y carraspeó audiblemente.
Eso sacó a Alexey d