Capítulo 7
CALLEN

Algo no cuadra con ella. No es solo que sea guapa, que lo es; es la forma en que su sonrisa se desvaneció cuando mencioné a mi familia, la manera en que sus dedos se aferraron a la encimera como si estuviera esperando recibir un golpe. Juro que palideció en cuestión de segundos.

Su voz se volvió más aguda, más débil, como si se esforzara demasiado por sonar normal. Su aroma también había cambiado, pero no pude identificar la emoción exacta. Luego, me estaba echando. Sin explicaciones. Sin oportunidad siquiera de despedirme de Jaxon.

Me alejo caminando, repitiendo cada palabra en mi cabeza. Habíamos estado cenando, riendo, hablando del niño. Luego, una sola mención de que tengo un gemelo y… zas. Portazo.

“¿Qué dije? ¿Qué se me escapa?”, pienso mientras camino.

—¿Dónde estás? —le pregunto a Remy por el enlace mental.

—Ya casi llego a casa. ¿Por qué? ¿Cómo te va con la guapa?

—A poco estás celoso, Rem —bromeo.

—Claro que no. Es una humana. Ni siquiera está en mi liga como para ser competencia.

—Pues se ve que no soy tan encantador como pensaba. Me corrió sin razón —resoplo, pateando una piedra por el suelo del bosque.

—Aww, ¿al pobre Callen le lastimaron sus sentimientos? —se burla Remy.

—Ven y dímelo en la cara —gruño.

—Na, prefiero correr y que intentes atraparme.

Él sabe cómo provocarme.

—Ah, vas. Ya valiste, pequeño Beta —digo mientras me quito la camisa.

Me quito la ropa rápidamente, dejándola en la rama de un árbol para después. Transformarme es como exhalar después de contener la respiración demasiado tiempo.

Mi lobo se libera con un gruñido bajo y ansioso. Está inquieto, igual que yo desde que Paige me cerró la puerta. Incluso ahora, mientras el bosque se abre a mi alrededor y el aire llena mis pulmones, todavía puedo ver su cara pálida. Todavía escucho el tono tenso en su voz cuando mencioné que tenía un gemelo.

El suelo retumba bajo mis pasos. Cada zancada se siente como si me quitara una capa de frustración. No hay nada más liberador que esto. Pero incluso con el viento en mi pelaje, ella permanece en mis pensamientos. ¿Por qué reaccionó así?

Me muevo más rápido cuando capto un rastro del aroma de Remy. Perdura en el aire, como si hubiera estado aquí hace poco. Voy por el camino correcto. No puede estar muy lejos. Avanzo con fuerza.

Pronto escucho sus pisadas y capto destellos de su forma oscura moviéndose entre la maleza más adelante, fuera de mi alcance. Es rápido. Siempre lo es. Pero yo soy más rápido.

Su olor me llega: agudo, familiar y embriagador. Pino, almizcle y ese toque salvaje suyo que me vuelve loco. Presiono más fuerte, ganando velocidad, con la emoción de la caza ardiendo en mis extremidades.

Salta sobre un tronco caído, mirándome hacia atrás con ojos ámbar llenos de desafío.

—Atrápame si puedes.

—Sabes que lo haré.

Reúno hasta la última gota de fuerza y me lanzo hacia adelante. El corazón me martillea en el pecho y el viento zumba en mis oídos mientras cierro la distancia entre nosotros. Salto y, por un instante, no tenemos peso. Chocamos contra el suelo en un solo bulto de pelaje, derrapando entre las hojas.

Aterrizo encima de él, sin aliento y victorioso. Se retuerce debajo de mí, gruñendo, pero es una protesta juguetona, fingida. Él quiere esto tanto como yo.

Muestro los dientes en una sonrisa jadeante antes de transformarme, la magia ondeando sobre mi cuerpo mientras el pelaje se convierte en piel. El aire fresco me muerde, pero no me importa. Estoy sentado sobre él, encendido por la adrenalina y el calor de la persecución.

—Te estás volviendo lento —murmuro, pasando una mano por su pelaje.

Se transforma debajo de mí, sonriendo con gusto.

—Eres un tramposo.

—No, soy un lobo —digo, inclinándome hasta que nuestras narices casi se tocan—. Yo cazo.

Lo beso rápido y brusco al principio, con la adrenalina todavía zumbando por mis venas. Pero cuando nuestras bocas reducen el ritmo, no puedo evitar que aparezca el destello de otra cara en mi mente, la de Paige, cuando no quería mirarme a los ojos. Lo aparto, concentrándome en el calor de los labios de Remy, el peligro familiar de cruzar las líneas que establecimos.

Cuando llegué por primera vez aquí a Cinderwood, Remy fue el primer hombre lobo que conocí. Hubo una conexión instantánea entre nosotros y una atracción mutua que ninguno de los dos pudo resistir por mucho tiempo.

Había tratado de convencerme de que solo necesitaba una noche con él, luego me lo sacaría del sistema y habríamos terminado. Estaba equivocado y, una y otra vez, terminábamos de vuelta en los brazos del otro.

Ambos sabíamos que no éramos compañeros del destino, así que no podíamos dejar que lo que fuera esto entre nosotros se volviera serio. En cambio, establecimos algunas reglas simples. No se lo decimos a nadie. No mostramos signos de afecto o ternura y, lo más importante de todo… no nos enamoramos. Simple, ¿no?

Me separo lo suficiente para hablar.

—¿Qué decías de herir mis sentimientos?

Él sonríe de lado, pero su voz suena ronca.

—No me acuerdo.

—Mmm, me parece recordar un comentario sarcástico que hiciste antes también, y desde entonces he estado imaginando cómo callarte esa boquita tuya con mi pene —ronroneo mientras muelo mis caderas contra las suyas, frotando nuestras erecciones y arrancándole un gemido.

—Entonces mejor apúrate, porque siento que viene otro comentario sarcástico en camino —se burla.

Me impulso para levantarme y me pongo de pie, sujetando la base de mi pene mientras veo cómo se pone de rodillas frente a mí. Los ojos de Remy se encuentran con los míos mientras envuelve sus labios alrededor de la punta, pero incluso mientras me recibe en su boca, incluso mientras gimo su nombre, una parte de mí está en otro lugar, todavía parada en esa cocina, viendo las manos de una mujer temblar ante la mención de la existencia de mi hermano.

—Carajo —gimo, y mis rodillas amenazan con doblarse mientras él desliza su boca caliente por mi pene al tiempo que se toca a sí mismo.

Cierro los ojos y echo la cabeza hacia atrás mientras Remy se apresura a llevarme al borde. Mi mente conjura una imagen de Paige, pero empujo todos los pensamientos sobre ella lejos y me concentro en el aquí y el ahora, en Remy.

—Sí, así —elogio.

Remy gime, provocando que un temblor recorra desde la punta directo a mis testículos. Siento las descargas calientes de él golpear mis piernas mientras me vengo en su boca y él se lo traga.

—¿Quién te dio permiso de venirte ya? Quería tenerte al borde un rato —hago un puchero cuando se levanta y sonríe ante el desastre que dejó en mis piernas, marcándome con su aroma como un reclamo que ambos sabemos que no puedo conservar.

—Por eso mismo lo hice —se ríe.

—Entonces la próxima te dejo con las ganas el doble de tiempo —sonrío.

Cuando termina, caminamos hacia el arroyo, riendo en voz baja.

—¿Y qué pasó con la guapa? —pregunta mientras caminamos desnudos entre los árboles.

—No sé. Jugué fútbol con el niño, luego cenamos y ella empezó a preguntarme sobre mi familia. Cuando mencioné que tenía un gemelo, empezó a ponerse toda rara y luego dijo que era hora de que me fuera —me encojo de hombros.

—Igual y le da cosa saber que eres gemelo —sugiere Remy.

—¿Y por qué le daría cosa eso?

—Por muchas razones. Si está buscando un compañero de vida para sentar cabeza y tener hijos, la probabilidad de embarazos múltiples es más alta con un gemelo, y eso podría asustarla. También está la preocupación de que pueda confundir a tu hermano contigo algún día y pasar vergüenza.

Me permito imaginar por un momento cómo se vería un niño creado por Paige y por mí, con mis ojos y su cabello. Entonces me detengo en seco. Veo los ojos de Jaxon en mi cabeza. Recuerdo los tiempos.

—¿Hace cuánto encontró Ron a Ryder?

—¿Unos seis años? ¿Por?

La respuesta cae como una piedra en mi estómago.

—Creo que Ryder podría ser el papá del niño.

El humor desaparece de Remy, y se queda callado.

—Voy a hacer que me diga —digo, con mi lobo ya paseándose inquieto dentro de mi pecho.

Porque si tengo razón, entonces el hijo de Paige no es solo su hijo. Es de mi hermano… Y eso lo cambia todo.
Continue lendo este livro gratuitamente
Digitalize o código para baixar o App
Explore e leia boas novelas gratuitamente
Acesso gratuito a um vasto número de boas novelas no aplicativo BueNovela. Baixe os livros que você gosta e leia em qualquer lugar e a qualquer hora.
Leia livros gratuitamente no aplicativo
Digitalize o código para ler no App