Capítulo 12
Ella tragó saliva, sintiendo el corazón latir como un tambor dentro de su pecho.
— Yo… no sé si… —comenzó, pero su propia voz sonó débil, casi rendida.
Leon inclinó ligeramente la cabeza, con una sonrisa lenta y peligrosa asomando en sus labios. El agua caía por sus hombros anchos, descendiendo por su pecho hasta desaparecer por debajo de la cintura, y cada gota parecía acentuar la silenciosa invitación.
— Sí que lo sabes… —dijo él en un tono bajo que erizó la piel de ella—. Solo es