GABRIEL SILVA
Esa noche Patricia quiso regresar a su viejo departamento, no deseaba ir a la mansión después de lo ocurrido, y no la detuve. La llevé hasta la puerta de aquel edificio donde vivía, sabiendo que posiblemente sería la última vez que la vería.
—Es inútil competir contra Isabella por tu corazón —dijo mientras metía la llave a la puerta—. Mi madre siempre me dijo que no era bueno meterse con hombres casados o recién divorciados, mucho menos si hay niños de por medio. Siempre habrá