Mundo ficciónIniciar sesiónMARÍA MURILLO
—Se lo merece… —contestó Daniel, pasando de apresarme contra la pared a abrazarme, haciéndome sentir como un oso de peluche entre los brazos de un niño—. Nos lastimó a todos, ¿no es lo justo?
—¿Lo harás? —pregunté con temor. No me importaba el destino de Celeste, pero sí el







