Debería empujarlo.
Eso no está bien, no debería sentirse así…
Samira le da acceso a su boca sólo para ella explorar de Anthony, sus manos se enredan en su cabello y Anthony la pega más a él, como si eso fuese posible, sus manos se posan en las caderas de Samira con delicadeza, hasta que a ella se le sale un gemido involuntario y el hombre pierde la razón.
La levanta, obligándola a que lo rodee con sus piernas, la sienta en un mueble al que le quita todo lo que tiene encima y allí es donde rompe