Mundo de ficçãoIniciar sessãoSi las miradas mataran, Mike debería poner en su epitafio «Muerto por los ojos de mi amada en un segundo» o «Muerto por pendejo», pero lo cierto es que cuando Katerina se voltea a verlo, lo que sale de su mirada es más que fuego y rabia.
—Yo no tengo nada que hablar con usted, señor Murphy —intenta pasar por su lado, pero Mike no le da tregua, la levanta como si fuera una pluma y la mete en el cuarto—. ¡Déjame,







