De recuerdos no se vive y de amor nadie se muere.
Günther
—¡Necesitamos respirar, Günther! —me gritaba con esos ojos fríos y acento ruso—. Estamos muy juntos y tú presencia aquí no me gusta. ¡Te quiero fuera de la habitación!
Ya era la quinta vez en el día que me rechazaba. No sabía sus razones, pero me dolía cada vez que me pedía que me fuera.
—Doctor, ¿Pero es necesario que ella abandone el hospital? Aún es muy pronto para eso... —pregunto, ante su mirada de pena—. Hemos estado organizando mu