Ashly, atrapada entre las manos de Giovanni y la pared, se convertía en un enigma. Su voz apenas audible sugería un juego de poder, donde las cartas ocultas podían cambiar el curso de la situación en cualquier momento. Giovanni, con un gesto brusco, liberó a Ashly y la apartó de la pared. La atmósfera en la habitación se relajó ligeramente, aunque la tensión seguía flotando en el aire. Ashly, ahora en el suelo, levantó su mirada hacia Giovanni, reconociendo la libertad física pero consciente de