CAPITULO 119
Después de varios segundos en silencio, Imery finalmente escuchó un fuerte suspiró a través del aparato comunicador.
— Sí, lo haré.
Dijo su superior para después finalizar la llamada, la joven mujer colocó y prenso en la muñeca de su mano derecha el aparato para después regresar a la cama y tumbarse en ella.
No podía dormir.
Sería inútil volver a intentarlo, sabía que su mente estaba hecha un lío y ni siquiera tenía permitido salir de esa habitación.
— Prisionera, terminé ence