Edgar.-
No dejaba de sentirme ansioso, cuando Maddie cruzó el umbral de la puerta estaba dispuesto a seguirlo, incluso a buscarla en la clínica.
Me estaba volviendo loco la idea de que Todd Winter estuviera allí, tan cerca de ella, mirándola, comiéndosela con los ojos como lo hizo en el evento.
— Allí está mi amigo –no necesité girarme para saber quién era el olor a cigarrillo y ese rastro de alcohol caro que siempre lo acompañaba–. Edgar Foster.
— Damon Winter –me puse de pie ambos nos dimos