Capítulo 49. No hay nada que lamentar.
— Ya esta aquí el desayuno, justamente al salir me encontré al doctor y me dijo que esa pequeña princesa ya podía volver a casa. — Dijo Meyers con una sonrisa encantadora, acercándose a Isabella con un empaque de comida y un café.
Él no se había ido en ningún momento, había pasado la noche en el hospital porque se sentía incapaz de separarse de esos pequeños e Isabella, solo había salido un momento a comprar el desayuno y al regresar encontró al doctor que acaba de salir de la habitación y le