Capítulo 44. Es un hombre desalmado.
— Señor Meyers estamos muy complacidos de tenerlo aquí, una vez más gracias por acompañarnos. — dijo la presentadora, sacando de su ensoñación a Meyers.
— Es un placer para mí ser parte del jurado en este concurso, gracias a ustedes por la invitación. — Espetó él recomponiéndose, pero aún sin quitarle los ojos de encima a Isabella, queriendo acercarse, saber cómo se sienten esos labios rosados y perfectos, poder sentir su piel de porcelana entre sus dedos, descubrir si su aroma era como lo ima