—buenas noches—
Akira no levantó la cabeza para ver quien había saludado porque conocía perfectamente aquella voz, Karen. Todos los demás saludaron y ella tomó asiento frente a Akira y la observo unos minutos antes de emitir sonidos
—buenas noches Akira—
Dijo firme y sin sarcasmo mientras ella jugaba con la comida en su plato
—¿que quieres? Me has torturado todo el día y aún aquí no puedo estar tranquila sin escuchar tu voz—
Mercedes y Damián no iban a estar para la cena habían ido para la ma