Narra Arturo:
Había despertado algo incómodo, laila aún dormía a mi lado abrazada a mi brazo izquierdo, acaricié su rostro sutilmente logrando que ella despierte
—bue-buenos días—
Se sentó en la cama y empezó a estrujar sus ojos luego me miró y se lanzó contra mi pecho sin lastimar mi brazo derecho, abrazando mi dorso el cual estaba desnudo solo me acompañaban unos bóxer de color negro dejando ver un visible bulto.
—¿te duele mucho?—
Me preguntó mirándome algo apenada acaricié su cabeza y le r