—¡amor!—
Exclamé mientras naim conducía con su mirada fija en la carretera
—ya estamos cerca, estás muy ansiosa preciosa—
Me dijo y tomó mi mano y empezó a repartir besos en ella
—me duele la espalda—
—porque no te recuestas un momento—
—porque no, quiero ver el camino hacía donde nos dirigimos, nunca antes había estado por aquí—
—porque hace siglos este camino dejó de existir—
Lo mire pero no seguí hablando él mantenía mi mano enlazada a la de él mientras conducía con su otra mano luego de un