El día del trasplante de médula ósea de Jason se acercaba.
Ya él se había puesto la bata quirúrgica. La Señora Dunn le hacía compañía.
"No te pongas nervioso, Jason. Nada saldrá mal". La Señora Dunn lo consoló. Aun así, su hijo permaneció en silencio.
Mientras miraba las mejillas hundidas de su hijo, ella volvió a maldecir a Jane en su corazón.
"Si no fuera por esa persona de buen corazón que es compatible contigo, esa mocosa de Jane casi hace que mueras".
Jason parecía ofendido.
"¡Mamá!