Los ojos de Michael se volvieron fríos. "¿Soy hombre muerto? ¿Por qué lo dices?”
“¿Porque toqué algo que tú querías?”
"Ja, ja, ja, ja... lo sabía, no has cambiado en absoluto. ¡Han pasado tantos años, pero sigues siendo tan terco, testarudo y egoísta como siempre!"
Cada palabra que él decía estaba llena de un frío interminable. El hombre al que miraba tenía un rostro muy parecido al suyo, con ojos de la misma forma, largos, estrechos y fríos. Ambos tenían cejas bellamente definidas y pupilas