Estoy alegre de tener a Clara conmigo, de poder hacerle miles de preguntas sobre la salud de Leandro. Pero es complicado procesar lo que acaba de decirme, es absurdo lo que acaba de decirme, mejor dicho.
—Clara… — analizo la mejor forma de rechazarla sin sonar grosera — no puedo renunciar a mi trabajo de años para ir con ustedes. Me gusta mi trabajo.
Era una confesión sincera. Amaba mi trabajo en este hospital, tenía buenas compañeras, la mayoría de los pacientes eran agradecidos y era mi luga