Nada es tan bueno como parece, y tuve que saberlo desde que Clara se me presentó con una propuesta de trabajo demasiado buena para ser transparente. ¿Realmente creía que por mi buen corazón me ofrecerían un trabajo así de bien pagado? ¿Sin trampas, ni dificultades ocultas?
Ingenua es poco para lo que fui, pero qué me iba a imaginar que una madre sería capaz de mandar a matar a su hijo. Sabía de madres poco funcionales sentimentalmente o desconfiables en el aspecto económico, como la mía, aun as