Celeste se levantó el bretel de su corpiño con timidez mientras César guardaba la cámara. Nunca se había sentido tan incómoda en su vida, ni cuando algún idiota en el bar se había querido propasar con ella. El hombre no la había tocado, pero su mirada oscura casi diabólica posada durante toda la sesión sobre su cuerpo había sido suficiente como para sentirse completamente ultrajada.
César sonrió ampliamente, con sus dientes relucientes y brillosos- Bien, tengo muy buenas fotos aquí- exclamó rev