DALILA
Me quedo callada en cuanto dice eso, me siento extraña, es como si no confiara en él, pero al mismo tiempo sí, y eso es lo que más me confunde, se podría comparar como si dos versiones de mí misma estuvieran dentro de mi mente, cada una luchando por salir. Me muerdo el labio inferior y trato de respirar hondo.
—Anoche, dijiste que este bebé no era tuyo —reafirmo lo que sostuvo con una mirada cruel, como si me odiara.
Maxim cierra los ojos por un instante y luego los abre, ya no hay ras