COLETTE
Siendo sincera, me parece que no debí haber entrado sin preguntar, maldita costumbre, y eso lo compruebo al ver que Roan está besando de manera hambrienta y sexual, a Lanai, la mujer que él ama. Una nueva opresión en el pecho me asora, mis mejillas arden y susurro su nombre, él ancla sus ojos en mí, apartando por puro reflejo a su amor, a lo que ella frunce el ceño, en el fondo, sabía que Roan no era mío, que todo es una vil farsa y que esto es solo el comienzo.
Lo hace para no lastima