Capítulo 66.

Me acosté sobre su pecho mientras hablábamos. La única luz de la habitación era el televisor que daba a nuestra cama.

-Enséñame un poco de italiano -canté, jugando con su mano que descansaba sobre mi cintura, acercándome a él.

-Mm, vale -se acostó sobre su otro brazo-. Cagna es una perra -Su acento cambió cuando hablaba italiano, se hizo más profundo.

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