Al verlo desaparecer al tomar una llamada, tomé a mi hija del brazo y le pregunté que desde cuando se llevaba tan bien con Abel y ella me responde con un tono neutro que me descolocó que solo estaba actuando y eso me desconcertó porque nunca me había hablado de esa forma y jamás había actuado como si fuera una profesional, aquí hay algo más.
—Violet, dime la verdad.
—Mamá, perdón, pero creo que estas exagerando.
—¿Exagerando yo? Escúchame… no puedes confiar ciegamente en él.
—Ya lo sé mamá, no