—Por esta ocasión dejaremos pasar este asunto solo porque eres la hija del señor Vlarios.
—Muchas gracias director.
Salimos de la oficina del decano y la mujer aún seguía con papel higiénico en la nariz. Mi hija en un arranque furia por la forma que se expresaba de mí, le dio un puñetazo que le rompió la nariz frente a todos.
—Perdón mamá —no me puedo enojar con ella
—Tranquila. Si estoy aquí es porque me asusté porque la llamada fue cortada.
—Oye, —dijo la mujer furiosa —¿Es enserio que no vas