VIOLET
Delante de su puerta pienso si es una buena idea buscarlo. No quiero ser desesperada pero tampoco quiero perderlo. Suspiro soltando mis miedos para tocar su puerta y poder hablar con él. Tres golpes suaves fueron suficientes para que abriera, lo que no esperaba es que saliera con solo una toalla amarrada a su cintura. Parpadeo sin creer que su cuerpo se vea tonificado, la ropa que usa no demuestra que haga ejercicio.
—¿Necesitas algo?
Me doy una bofetada mental para poder reaccionar.
—¿P