En el momento en que dejaron a Adhara en el sótano, subieron a la planta alta, Lavinia y Alexey entraron a la habitación, y realizaron la primera llamada.
— Espero no le avises a la policia, por qué será ella quien pague por cada uno de tus estupideces.
Jugaban con la desesperación de Emir, Lavinia reía, de imaginar la angustia de él, la impotencia de no poder hacer las cosas rápido.
Colgaron y volvieron al sótano donde estaba Adhara.
— Esta desesperado, en bancarrota, y eso lo enloquece, no