Adhara logró recuperarse, Emir estuvo todo el tiempo pendiente de ella, miraba el celular de ella y veía los mensajes, enviados por el nombre de amor de mi vida.
No decía nada, pero su corazón dolía, Adhara había sido clara con el, diciendo que era solo un trato.
—Emir, no debes perder más tu tiempo aquí, yo estoy bien, ve a trabajar.
—No es perder el tiempo, estoy cuidando a mi esposa.
Su teléfono sonó y ella respondió.
—¡Hola mi amor! Como está el amor de mi vida, el hombre más lindo del mund