―Hemos llegado a los establos, joven ―habló Clara disminuyendo el correr de los caballos.
―Eso es una alegría, me preocupa que Arday empeore, pero cuando se ponga mejor, me va a escuchar ―comentó molesto.
―Eso será después ahora debemos de correr para entrar a la mansión, prepararé un poco de agua tibia para calentar el cuerpo de Arday, joven Weinzettel, de lo contrario, no sé si ella resista ―mencionó Clara.
―No te preocupes por el agua tibia, llevaba la a mi habitación y ponla en la bañera y