~Sienna~
El silencio de la sala de espera del tercer piso es de esos que te carcomen los nervios, un silencio espeso y estéril roto únicamente por el suave chirrido del carrito de un conserje en la distancia. Me siento en el borde de una silla de plástico duro, con los dedos clavándose en mis palmas con tanta fuerza que puedo sentir mi pulso retumbando en las yemas. Cada vez que las puertas dobles sisean al abrirse, se me corta la respiración y mi corazón ejecuta una danza violenta y tosca cont