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El expiró  y la soltó con brusquedad. Adaira se vistió su vestido y recogió su ropa interior del suelo. 

—No sé qué decir..

- No digas nada –la aconsejó Dean en un tono tan seco que a Adaira le molesto –. No eres precisamente diplomática. No debería a ver sucedido esto si luego te arrepentirías. Te veré luego. 

¿Luego...en su habitación? Se pregunt&o

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