Mundo de ficçãoIniciar sessãoSobre todo, una garantía donde no me quitaran mi casa ni seguirán indagando en mi vida privada. Independientemente de lo que ocurra o no ocurra en el periodo de casados no seré su servidor o concubino, como lo quiera llamar, sino que seré su esposo y no tendrá derecho a mandarme. –propuso el con la boca seca, sabiendo que aquello era lo más importante.
—Por supuesto –le aseguro Adaira, ofendida por sus palabras.
Le había ofrecido dos meses de lujo inimaginable en su palacio, e






