Capítulo 58. Engaño.
Emma Marín.
Mi pulgar se cierne sobre el botón de llamar. El corazón martilleándome contra las costillas como si intentara liberarse. Entrecierro los ojos para ver el número de Gabriel en la pantalla, los dígitos se desdibujan a través del sudor nervioso que se acumula en mis sienes.
—Es una mala idea, Emma —, murmuro, nerviosa, tengo miedo de que de pronto la familia de Gabriel salga diciendo que no es suyo, sobre todo por el tiempo que ha pasado.
Suspiro profundo, pero debo dar este paso. G