Capítulo 15. Una nueva oportunidad.
Emma Uzcátegui
El beso de Gabriel fue suave al principio, casi temeroso, como si temiera que lo rechazara. Pero mientras nuestros labios se encontraban, sentí cómo toda la tensión y el dolor de los últimos días comenzaban a desmoronarse. Mi corazón, que había estado atrapado en una prisión de incertidumbre, empezó a latir con fuerza, como si finalmente encontrara un propósito.
Me aparté ligeramente, lo suficiente para mirarlo a los ojos. Sus manos seguían sosteniendo mi rostro, y en su mirada v