Golpes sobre madera, la voz de Carol anunciando que el doctor había llegado los interrumpió… Daniel cerró los ojos deteniendo sus besos. Se incorporó y la ayudó a hacer lo mismo.
-Hágalo subir… por favor. – ordenó a la criada
Débora entendió que la conversación había terminado para el hombre, pero para ella aún no:
-¿Y Monna? – preguntó - ¿Piensas ayudarla?
Así era ella, así era esa mujercita con la que se había casado, inocente, desprendida, incapaz de ver la malicia ajena, preocupado por t