Ahora sí que se levantó de un salto, un invisible resorte removió todo su ser, le dolieron mucho sus palabras tan ofensivas como inapropiadas. Si lo que quería era hacerle daño, lo estaba consiguiendo, ella quería acercársele, echarse en sus brazos para pedir perdón y explicarle, pero al ver su expresión dura no encontró fuerza suficiente para moverse de donde estaba, únicamente se defendió como buenamente pudo:
-¿Cómo puedes pensar eso de mí? – Cerró los ojos con fuerza, no, no iba a llorar