Marcia constató que había vuelto a hablar de más de la cuenta y no le quedó otro remedio que intentar explicar a su amiga el porque de sus palabras. Según ella si Daniel había cometido un delito, este no prescribía al cumplir ella dieciocho años. Por lo tanto, casándose con ella, llevándola a casa y sobretodo presentándole a su hijo, la persona por la que daría su vida evidenciaba claramente que no creía que fuera una aventura pasajera. Le confesó una verdad como un templo:
-Si fuera sólo por