Débora se sentía como una niña con un juguete nuevo, saber que podía salir del rancho con el niño para ir donde quisiera era una sensación nueva para ella. Desde que llegó al Menfis no había visitado nada de la zona. Retenida en el local no se le permitía salir a la calle. Pero…, había un pero, siempre hay un pero, la verdad es que estaba un poco asustada, no conocía el lugar y tampoco quería demostrar que estaba demasiado ansiosa por salir a la calle, así que decidió que mejor esperaría qu