Unas semanas después, y tras meditarlo concienzudamente, Débora se decidió a visitar Castroville, una pequeña ciudad de unos dos mil quinientos habitantes que era el núcleo urbano más cercano al rancho y del que dependían la mayoría de los servicios. El local en el que estaba retenida se encontraba ubicado a las afueras de la ciudad, en la carretera de Hondo a unos dos kilómetros de distancia del centro, pasada la pequeña zona industrial compuesta por un par de talleres de reparación, una gaso