Dan pasó el resto de la mañana trabajando en su despacho, con la puerta abierta para observar todos los movimientos del vestíbulo y por supuesto vigilar si alguien descendía por la escalera. Esperaba que su hermana se dignase a bajar para poder hablar con ella. Aún no había podido hacerlo y las pocas palabras que se dijeron al llegar no presagiaban nada bueno. Y mucho menos después de haber hablado con su madre. Urgía hablar muy seriamente con ella, pero dudaba obtener algún resultado positi