Fastidiado se dirigió al baño para refrescarse. El agua fría impactó en su cara, pero no alejó sus pensamientos, nada agradables por cierto y todos con un denominador común: Mike tenía razón, se estaba enredando cada vez más. Maldijo en silencio su salida al Menfis y deseó de todo corazón solucionar todo el embrollo sin más complicaciones. Débora era muy joven, casi una adolescente, y él era un hombre demasiado atareado para ocuparse de una jovencita con la que no tenía nada en común. ¡Por Dio