-Ahora es usted el que dice estupideces – Se descaró por primera vez Débora - Deje de llamarme chiquita, no soy chiquita, tengo un nombre y se lo dije ayer, no como usted que aún no me dijo el suyo.
-Bien, perdón por mi mala educación – afirmó él con ironía – me presentaré, me llamo Daniel Savater. ¿Conforme? - Habló mientras la acompañaba a la mesa, retiró una silla y la hizo sentar educadamente. - Ves cómo puedo ser un auténtico caballero cuando quiero chiquita…, ay perdón – Se burló nuevame