Daniel se acercó corriendo hacia Débora para hacerla volver en sí, al no conseguirlo la cargó en brazos e intentó entrar en el cuarto, pero la figura femenina que había provocado todo este embrollo se interpuso delante de él y se lo impidió:
-¡No pienses que vas a entrar con esa zorra en mi habitación!
Sin tiempo para discutir ordenó a las criadas que trajeran algo para reanimarla y la llevó a su propia estancia depositándola encima de la cama. David los seguía asustado. Consiguió que despertar