Daniel no consiguió retrasar demasiado la declaración de Débora. El macabro descubrimiento en los terrenos colindantes a la cabaña propició que la comisaría se llenara de especialistas y policías llegados de Houston, por lo que Tony, al que urgían sus superiores para que terminara la investigación llamaba dos veces por día. Así que a Débora le tocó acercarse a la comisaría de policía para declarar, aunque poca cosa pudo añadir a lo poco que se sabía de su secuestro:
-Recuerdo que desayuné en u