A Doris la cogió por sorpresa esa noticia, ahora sí que los tenía cogidos por las pelotas, pero no lo demostró. Después de una desagradable mueca de disgusto al ver que Savater sólo llenaba su vaso y no el suyo agarró la botella para servirse, una fuerte mano la detuvo, quedó con la botella a medio camino, luego las palabras de Savater no dejaron lugar a dudas:
-Ni te he invitado a beber de mi botella ni te he dado permiso para hacerlo.
Ella bajó por primera vez la cabeza. En todo el tiempo en