Juárez, Doris y también Monna descubrieron que ahora sí tenían todo a su favor, nadie sospecharía de ellos pues era el propio Savater quien recelaba de su esposa, sólo les quedaba hacer recaer la sospecha sobre ella. Doris se sintió satisfecha por esa ocurrencia, si encima conseguía romper ese matrimonio mejor que mejor. Redactaron una pequeña nota, Monna la dejaría en el despacho, los celos y el miedo de Daniel harían el resto.
Al día siguiente, Daniel entró en el despacho para revisar unos