Margaret no tenía ninguna intención de perder el tiempo hablando de muertos, y mucho menos si no los había conocido como era el caso de Jorge y Rebeca, mejor centrarse en los vivos. Además, odiaba aguantar a Lisbeth, a la que toleraba, pero no le caía nada bien, alardeando de su fortuna, una fortuna que ansiaba pero que cada día estaba más lejos de su alcance. Así que decidió reanudar la conversación en el punto que le interesaba: Daniel, y obviar los otros comentarios.
-Bueno… no perdamos tie