Vaya, era la segunda chica que lo trataba de usted en el Memfis, y encima de señor. Eso no debía ser demasiado bueno para él negocio, lo comentó irónicamente antes de pedirle que se sentara y lo escuchara con atención. Primero que nada, necesitaba averiguar cuanta verdad había en la historia que le había contado Débora, así que le preguntó directamente si era verdad lo que le había explicado a su esposa.
-Si – mintió. Ni estaba embarazada ni debía dinero a Juárez, fue una treta para dar pena