Él sintió la mano de ella acariciarle el pecho, reconfortarlo. Tragó saliva y siguió.
—Con nuestro dinero, hicimos borrar nuestros historiales de la policía —siguió—. Trazamos un plan. Teníamos que dar con la cabeza de la red de asesinos y asaltantes que mataron a mamá y a papá, pero resultó ser mucho más complicado de lo que pensamos en un principio; cuando dábamos con un pez gordo, nos dábamos cuenta de que había otro más gordo aún, hasta que entendimos que había alguien muy arriba, muy encum